Wednesday, November 21, 2007

Fenomenología del espíritu


foto de Mara Pastor

Cuando sonríe le brilla el rostro. El rostro perfecto. Con esa sonrisa como marco me susurra quisiera abrirte el pecho con un hacha y arrancarte el corazón para comérmelo. Recuerdo entonces que en el Extremo Oriente la belleza se asocia con las sombras y la claridad es mirada con recelo. No estamos allá. Estamos en esta calle, justo detrás de los restoranes.


No sé que gesto se me dibuja en la cara pero ella, sin dejar de sonreír, pregunta ¿estás bien? No entiendo su duda. Acaba de decirme que me rompería el pecho y me sacaría el corazón. Pues debo confesar que me toma por sorpresa su comentario. Estamos desnudos y es un estado en el que la fragilidad es evidente. Lo contrario también. Misterio de la vida. Sudo.


Se levanta de la cama y abre una gaveta. El hacha, pienso yo, listo para saltar. No. Un libro. Si va a leer un poema es preferible que me quiebre el esternón con un machete. Ninguna de las anteriores. Estaba leyendo esto, me dice. Relatos de un escritor muy famoso. Ciego. Permanezco alerta. Por si las moscas. Comienza a explicarme algo del juicio estético de Hegel. Pienso que lo que quiere es ganar tiempo. Atraparme desprevenido. ¿Estás bien? Una pregunta difícil. Miento. Digo que sí.


Se acerca. Su larga cabellera negra es como la sombra de un árbol. Me calmo. Me besa. Con la ternura y eficacia de una yogi. Me derramo como el plato de leche de un gatito. ¿Tienes hambre? Y la verdad es que sí. Se escapa de la habitación como una brisa. Oigo que se abre una gaveta, otra, y escucho el sonido de metales. Una risa. Es el fin. Me pongo los pantalones como pueda. No quiero morir desnudo. En esta situación. Tomo el libro del maldito ciego. No sé. Un impulso. Se abre la puerta. Suda. Tiene en su mano derecha un cuchillo. Sonríe llenando todo de luz. Mueve su larga cabellera y todo es sombra. Suelto el libro. Abro los brazos aceptando la muerte porque es bella. ¿Te gustan las manzanas? me pregunta, mostrándome dos. Una roja y otra verde.

Friday, September 21, 2007

Zaratustra sobre los poetas



Me he cansado de los poetas, de los viejos y de los nuevos: superficiales me parecen todos, y mares poco profundos.

No han pensado con suficiente profundidad: por ello su sentimiento no se sumergió hasta llegar a las razones profundas.

Un poco de voluptuosidad y un poco de aburrimiento: eso ha sido la mejor incluso de su reflexiones.

Un soplo y un deslizarse de fantasmas me parecen a mí todos sus arpegios; ¡qué han sabido ellos hasta ahora del ardor de los sonidos!

No son tampoco para mí bastante limpios: todos ellos ensucian sus aguas para hacerlas parecer profundas.

Con gusto representan el papel de conciliadores: ¡mas para mí no pasan de ser mediadores y enredadores, y mitad de esto y mitad de aquello, y gente sucia!

Ay, yo lance ciertamente mi red en sus mares y quise pescar buenos peces; pero siempre saqué la cabeza de un viejo dios.

El mar proporcionó así una piedra al hambriento. Y ellos mismos proceden sin duda del mar.

Es cierto que en ellos se encuentran perlas: pero tanto más se parecen ellos mismos a crustáceos duros. Y en lugar del alma he encontrado a menudo en ellos légamo salado.

También del mar han aprendido su vanidad: ¿no es el mar el pavo real de los pavos reales?

Incluso ante el mas feo de todos los búfalos despliega él su cola, y jamás se cansa de su abanico de encaje hecho de plata y seda.

Ceñudo contempla esto el búfalo, pues su alma prefiere la arena, y más todavía la maleza, y mas que ninguna otra cosa, la ciénaga.

¡Que le importan a el la belleza y el mar y los adornos del pavo real! Esta es la parábola que yo dedico a los poetas.

¡En verdad, su espíritu es el pavo real de los pavos reales y un mar de vanidad!

Espectadores quiere el espíritu del poeta: ¡aunque tengan que ser búfalos!

Mas yo me he cansado de ese espíritu: y veo venir el día en que también el se cansara de sí mismo.

Transformados he visto ya a los poetas, y con la mirada dirigida contra ellos mismos.

Penitentes del espíritu he visto venir: han surgido de los poetas.
En la foto, Nietszche como artillero prusiano.

Tuesday, September 11, 2007

11 de septiembre

Con el permiso de los que se lanzaron al vacío

prefiriendo ese infierno al fuego

hago este minuto de palabras por aquel viejo presidente

que se quitó la vida para no dársela al general

prefiriendo ese infierno al fuego.



Con el permiso de las dudas que quedan

-como pasaportes intactos entre los escombros de edificios-

dedico este otro minuto a los chilenos

que perdieron la vida construyendo una fantasía:

se lanzaron al vacío pretendiendo volar

como si no existiera el fuego

como si no existiera el infierno

que construyó el paraíso de las Torres Gemelas.

Un minuto entonces, para nosotros, desconsolados idealistas
que sabemos de la existencia del cielo y el fuego,
que queremos cocinar una última cena
en la terraza del infierno.

Friday, August 24, 2007

Monterroso decoroso

foto A. Monterroso de patriagrande.net



Toda literatura -le aclara Monterroso a Graciela Carminatti, en una entrevista- es alegórica o no es nada. Muchos escritores explican sus simbolismos, temerosos de que la gente se los pierda.
Bueno, si la gente se los pierde, peor para la gente. Creo que no explicar lo que uno quiso decir en un libro es cuestión de decoro.

Tuesday, August 21, 2007

Solaris, de Stanislav Lem y Andrei Tarkovski y Steven Soderbergh

Stanislav Lem

Solaris, de Stanislaw Lem es una novela claustrofóbica. Solaris es un planeta envuelto en un océano vivo. Por décadas se ha intentado descifrar el enigma de cómo el planeta mimetiza el pensamiento de los científicos que se hallan estudiándolo. El texto presenta, en resumen, a pocos personajes enfrentados al océano que es capaz de recrear, en carne y hueso, fantasmas del pasado. Y ni a tiros voy a contar la novela. Una buena reseña sobre ella la encuentra en Revista Gigamesh - Crítica de libros - Solaris, de Stanislaw Lem.

Hay dos versiones cinematográficas de la novela. La primera, de 1972, es una versión del maestro Tarkovski. El director soviético ha dicho que Solaris trata de personas que se han perdido en el cosmos y que - quieran o no - ahora tienen que aprender cosas nuevas. Este afán de saber, impuesto aquí al hombre desde fuera, es a su modo algo tremendamente dramático, puesto que se ve acompañado de continua intranquilidad y de carencias, de dolor y decepción, puesto que la verdad última es inalcanzable. A ello se añade que al hombre le ha sido dada una conciencia, que empieza a atormentarle en cuanto su comportamiento es contrario a las leyes morales. También la existencia de la conciencia es, en cierto modo, algo trágico. Lo menos que interesa en esta mirada fílmica es la ciencia ficción. Algunos críticos han esbozado el concepto conciencia-ficción pues es éste un relato sobre los límites del conocimiento y la percepción. la película tiene la atmósfera sombría de la novela pero, por supuesto, la carga onírica es mayor. (Sobre el cine y el sueño ya habló Artaud).


Tres décadas más tarde Steven Soderbergh realizó una versión de la película. Su Solaris tiene una ambientación futurista más cercana a nuestra sensibilidad. A Soderbergh le interesa más la relación entre el protagonista, Kelvin, y el fantasma del pasado (por supuesto, una mujer, Harey en Tarkovski, Rheya en Soderbergh). Si se ha leído la novela y se ha visto la versión del director soviético podría pensarse que esta versión de la versión es débil. Sin embargo, a mí me parece una hermosa historia de amor ambientada en el futuro. La presencia de Lem es lejana. La de Tarkovski también. Pero Clooney y Natascha McElhone forman una siniestra pareja en una relato cinematográfico excelente. Lenguaje visual, música, tempo perfecto. Una trágica historia de amor. Nada más que eso. Las comparaciones no funcionan aquí.

Friday, August 17, 2007

Poesía y ciencia



Saint-John Perse

Pero del científico como del poeta, es el pensamiento desinteresado lo que se intenta honrar aquí. Que aquí al menos no se los considere como hermanos enemigos. Pues sostienen la misma interrogación sobre un mismo abismo, y únicamente difieren sus modos de investigación.

Cuando se mide el drama de la ciencia moderna se descubre hasta el absoluto matemático sus límites racionales; cuando se ve, en la física, dos grandes doctrinas rectoras proponer, una, un principio general de relatividad, la otra, un principio "cuántico" de incertidumbre e indeterminación que limitaría para siempre la exactitud misma de las medidas físicas; cuando se ha escuchado al más grande innovador científico de este siglo, iniciador de la cosmología moderna y responsable de la más vasta síntesis intelectual en términos de ecuaciones, invocar la intuición en ayuda de la razón y proclamar que "la imaginación es el verdadero terreno de germinación científica", llegando incluso hasta reclamar para el científico el beneficio de una verdadera "visión artística" -¿no tenemos derecho a considerar el instrumento poético como igualmente legítimo que el instrumento lógico?

En verdad toda creación del espíritu es en principio "poética" en el sentido propio de la palabra; y en la equivalencia de las formas sensibles y espirituales, una misma función se ejerce, primeramente, para la empresa del científico y para la del poeta. Entre el pensamiento discursivo y el pensamiento poético ¿cuál va más lejos? Y de esta noche original donde tantean dos ciegos de nacimiento, uno equipado de la utilería científica, el otro asistido sólo por las fulguraciones de la intuición ¿cual pues regresa más temprano, y más cargado de breve fosforescencia? No importa la respuesta. El misterio es común. Y la gran aventura del espíritu poético no le va en zaga a las aperturas dramáticas de la ciencia moderna. Unos astrónomos han podido enloquecer con una teoría del universo en expansión; no hay menos expansión en el infinito moral del hombre -ese universo. Por más lejos que la ciencia haga retroceder sus fronteras, y sobre todo el arco extendido de esas fronteras, se escuchará todavía correr la jauría cazadora del poeta. Ya que si la poesía no es, como se ha dicho, "lo real absoluto", es sin duda su más próxima aspiración y la más cercana aprehensión, en ese límite extremo de complicidad donde lo real en el poema parece informarse a sí mismo.

Fragmento de "Poesía". Discurso pronunciado en la recepción del Premio Nobel, 10 de Diciembre de 1960.Tomado de Cantos para un equinoccio. Traducción de Luis Miguel Isava. Monte Ávila Editores, 1991,
pp 161-162

Thursday, August 9, 2007

PsyOP

foto intervenida por Marco Trevisani

Por Juan Gelman


El presidente Bush ha modificado las prioridades de sus justificaciones para continuar la guerra en Irak: Osama bin Laden había prácticamente desaparecido de la propaganda oficial y de los grandes medios del país, pero en enero de este año Al Qaida pasó a ocupar el primer lugar en la lista y su centro operativo sería, precisamente, el país árabe. Volvió el argumento que se esgrimió –entre otros– para invadirlo después de Afganistán. Como las presuntas armas de destrucción masiva, nunca aparecieron pruebas de la relación Saddam Hussein/Osama. Colin Powell, entonces secretario de Estado de W., declaró ante el Consejo de Seguridad de la ONU –un mes antes de la invasión– que “Irak alberga hoy una red terrorista mortífera dirigida por Abu Mussab Zarkawi, partidario y colaborador de Osama bin Laden”. Parece que no.
Powell dio el puntapié inicial de una vasta PsyOp –acrónimo de psychological operation–, destinada especialmente a la opinión pública norteamericana y realizada por el equipo de tareas 626, unidad de élite del ejército estadounidense. Zarkawi se declara responsable de hechos bárbaros como la decapitación de un trabajador humanitario japonés (octubre de 2004), el atentado terrorista en un mercado iraquí (julio de 2005), la tortura y decapitación de dos marines y el asesinato de cuatro diplomáticos rusos (junio de 2006), entre otros crímenes incontables. Por ejemplo, la destrucción del domo de la mezquita chiíta de Al Askari.
Las dos campañas de Zarkawi –la terrorista y la propagandística– son analizadas en varios memorándum militares internos a los que tuvo acceso el Washington Post (10-4-06): “Demonizar a Zarkawi” se titula uno de 2004. En otro se asienta una conclusión del general Mark Kimmit, vocero entonces de los ocupantes: “El programa PsyOp Zarkawi es la campaña de información más exitosa hasta el presente”. De desinformación, quiso decir tal vez. Lo que calló es que Zarkawi era una criatura de los servicios de Inteligencia de EE.UU., Gran Bretaña, Pakistán y Arabia Saudita cuyos aportes se encadenaron así: el ISI, servicio de espionaje paquistaní, hace mucho que entrena a mercenarios de Al Qaida con fondos anglosajones que administraba el príncipe saudí y embajador ante EE.UU. Bandar bin Sultan hasta que fue llamado a su país. Instalado en Bagdad el gobierno títere iraquí, los organizadores de esta PsyOp estimaron que Zarkawi ya no era necesario y es muerto –se dice– en junio de 2006.
El empantanamiento en Irak, la caída de la popularidad de Bush al nivel más bajo registrado por un presidente norteamericano desde Nixon y la creciente demanda de la opinión pública de EE.UU. de que las tropas vuelvan a casa requerían la creación de otro temible terrorista de Al Qaida. El 15 de octubre de 2006 las cadenas de TV de EE.UU. y de todo Occidente proyectaron un video en el que un individuo enmascarado, Abu Omar al Baghdadi de nombre, se proclamaba Comendador de los Creyentes y dirigente del “Estado Islámico Iraquí” instaurado por al Qaida. El señor llamaba a todos los jihadistas a cerrar filas bajo su mando para perseguir a los impíos, los cruzados y los judíos (BBC, 15-10-06). En un año, el “Al Qaida de Irak” se atribuye numerosas ejecuciones sumarias, lo cual subraya la continuidad de la amenaza islámica para Occidente. Curioso –¿realmente?– es que no tardara en “declarar la guerra” a Irán y en convocar a los sunnitas a unirse contra los impíos chiítas que lo gobiernan. Otra expresión de la nueva estrategia de la Casa Blanca para atacar al régimen de Teherán (véase Página/12, 5-8-07). De pronto asomó la verdad.
¿Cómo explicar que, pese al aumento de tropas norteamericanas en Irak, mueran marines y soldados cada día –las tres cuartas partes por ataques de Al Qaida, dice el Pentágono–, para no mencionar a los miles de civiles iraquíes? ¿Cómo explicar que no se haya podido capturar aún al terrible Abu Omar al Baghdadi? La respuesta es simple: nunca existió.


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